Zigia28 acogió este jueves 29 de enero el coloquio «El alma de la monarquía hispánica», organizado por la Asociación Héroes de Cavite. El acto fue presentado por Alfonso Cardeña, quien abrió la sesión explicando la labor de la asociación y contextualizando la invitación al ponente, Ginés Ladrón de Guevara, así como su trayectoria y actividad divulgativa.
Tras esta introducción, Ginés Ladrón de Guevara tomó la palabra para desarrollar una intervención que giró en torno a una idea recurrente a lo largo de la charla: la de sentirse “afortunados y agradecidos”, título que, según explicó, había considerado inicialmente para el coloquio. Desde ese concepto, el ponente articuló un discurso sobre el sentido de la historia, el destino colectivo y la necesidad humana —especialmente entre los jóvenes— de encontrar un propósito vital que impulse el progreso de las civilizaciones.
A lo largo de la exposición, Ladrón de Guevara planteó la diferencia entre lo bueno y lo perfecto, apoyándose en ejemplos contemporáneos como el del deportista Rafael Nadal, al que presentó como paradigma de excelencia pese a no estar exento de errores. Esta reflexión sirvió como puente hacia una interpretación de la historia de España entendida como un proceso prolongado de esfuerzo, resistencia y continuidad.
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la invasión musulmana del año 711, señalada como un punto de inflexión histórico. Según el ponente, la resistencia iniciada por grupos visigodos y astures, pese a la falta de expectativas de victoria, habría marcado el inicio de un proceso de lucha sostenida que se prolongó durante siglos. En este contexto, la llamada Reconquista fue presentada como un esfuerzo excepcional en duración y significado, comparado incluso con grandes conflictos europeos como la Guerra de los Cien Años o la Guerra de los Treinta Años.
El año 1492 ocupó un lugar destacado en el relato, tanto por la toma de Granada como por el inicio del proceso de expansión hacia América. Sobre este último, Ginés Ladrón de Guevara abordó la figura de Cristóbal Colón y las negociaciones con la Corona, así como las contradicciones morales del momento, incluyendo la cuestión de la esclavitud indígena. En este punto, subrayó el papel atribuido a la reina Isabel I en el debate sobre la legitimidad de dichas prácticas y la posterior orientación evangelizadora del proyecto imperial.
La conferencia también hizo referencia al mestizaje, al debate teológico y jurídico conocido como la Controversia de Valladolid durante el reinado de Carlos I, y al papel de los misioneros en la expansión territorial y cultural, destacando la fundación de misiones y ciudades. Todo ello fue presentado como parte de un modelo histórico que, según el ponente, ofrecía una propuesta de convivencia considerada superior a otras existentes en su tiempo.
El acto concluyó con una reivindicación de la monarquía hispánica como modelo histórico basado en el catolicismo, que, desde la perspectiva del conferenciante, debería ser conocido, preservado y proyectado por las sociedades hispanas en la actualidad.

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