Entramos en Zigia28 un viernes trece con la noble función de machacar lo establecido, pues es Carnaval y esto está a rebosar de hadas en enaguas, de gnomos risueños, elfos centenarios y otras muchas criaturas que probablemente todos vosotros os negaréis a considerar verosímiles. ¿Qué ven nuestros ojos? ¡Bandejas con croquetas, pastelitos y empanadillas! Nos abalanzamos sobre ellas, pero eso sí, con gran disimulo, fingiendo un comedimiento que hoy es imposible que exista. Yo traía una idea esbozada sobre lo que iba a encontrarme hoy en Zigia, una idea que incluía música disparada por los mástiles de unas guitarras que manejan con pericia magistral nuestros amigos del grupo Estilo… tal vez brindaríamos con vino blanco Villarta y quién sabe si tendría yo la ocasión de bailar con un vikingo de barbas doradas. Poco a poco parece que esa idea que yo proyecté antes de entrar va tomando forma hasta encajar perfectamente en el universo de lo real, aunque en este caso se trate de una realidad ...